Los findes están para salir, para descansar, para reírte hasta que te duela la tripa, para desayunar mucho y muy lento, para leer, para quedar con la gente que quieres, para resolver el mundo con dos copas de vino. Los sábados son geniales, los domingos sin embargo tienen ese aire nostálgico que nos recuerda que mañana es lunes. Todos los domingos pueden ser un domingo cualquiera.



Un domingo cualquiera desafías al sol, si es que lo hay y te levantas a las 11 de la mañana, porque es domingo, y es un domingo cualquiera.

Un domingo cualquiera aprovechas para hacer puré de lentejas y tienes la excusa de que si te lo propones, también puedes comer sano.
Un domingo cualquiera no sales de casa, haces algunas fotos de los detalles que tanto te gustan y a los que a veces tan poca atención prestas y de paso, aprendes a manejar un poquito más tu cámara.
Un domingo cualquiera tiendes la ropa y esto es mejor hacerlo todos y cada uno de ellos, no hay nada peor que ir llenando el cesto de la ropa sucia con historias que necesitan pasar por la lavadora.
Un domingo cualquiera sacas las mismas fotos a distintas horas del día, y alucinas con el poder del sol… o de la luna.
Un domingo cualquiera trabajas un poco, pero desde casa, en “una oficina” creada por tí para que te sientas más que agusto. Asi, cualquiera trabaja un domingo cualquiera.
Un domingo cualquiera te ríes mucho, mucho, muchísimo porque aunque mañana sea lunes solo quedarán 6 días para tener otro genial domingo cualquiera.
¿Qué haces un domingo cualquiera?
  1. Virginia de la Calle says:

    Precioso post!! Yo tambien soy compi de H!C :) Me ha gustado mucho la sencillez de las palabras y la imagenes…muy evocador!

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