Todo tiene su momento. Hay épocas en las que vestimos más de negro y otras en las que nos apetece más llevar prendas de color. Vamos en coche o en metro, leemos libros en formato papel o pasamos las horas de blog en blog… Así siempre. Porque todo depende del momento en el que nos encontremos o en este caso, del número de fotos que nos encontremos sobre algo y lo convirtamos en nuestra obsesión.
Hace un par de meses me corte el pelo. Pero no las puntas como hacemos normalmente, sino un corte de los que te arrepientes casi antes de ver la tijera en tu cabeza. La verdad es que lo necesitaba y no me arrepiento; sin embargo sabía que pronto echaría de menos mi melena… y mi trenza. Llevaba un tiempo utilizando ese peinado para todo, había empezado a aprender a hacerme una de espiga (a mi no me parece tan sencilla como todo el mundo dice) y me veía favorecida con ella.
Estoy enamorada del trabajo de Marieta y en concreto de las trenzas en las melenas largas. La que le hizo a Sandra para la fiesta del verano de Calista One me la pido para mi boda de diciembre.
Ahora la echo de menos porque en verano es muy socorrida, sobre todo con mis pelos que se electrocutan cada vez que están cerca del mar, pero que le vamos a hacer. La próxima vez que decida pegarme un corte tan radical intentare hacerlo en octubre, cuando tengo demasiado tiempo para que vuelva a crecer.
¡A por el finde!
  1. También me encantan las trenzas y gracias a dios por ahora no he sufrido un corte de pelo tan extremo, pero mi problema es la forma de la cara, la tengo bastante redondita y cuando me recojo el pelo no me termina de gustar, y por ello siempre me quedo con las ganas de hacerme estas trenzas tan maravillosas…

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