Todos tenemos una mochila. Es cierto que la vamos cambiando, de pequeños es de algodón o tela, cono nuestro nombre bordado y no llevamos más que la merienda, cleenex y si hay suerte una bamba de nata para el postre. Bendita inocencia, no hay más por lo que preocuparse. Pasan los años y vamos cargando la mochila de algo que los mayores llaman responsabilidades. Libros y más libros que van formando quien somos, nos enseñan a priorizar, a sufrir y a no dormir.

Un día pides una mochila por tu cumpleaños, si realmente te va a acompañar cada día de tu vida, por lo menos que te guste, es lo mínimo que puedes pedir a una carga tan importante. Y es ahí cuando empiezas a entender que puedes y debes ser el dueño de lo que metes en ella.
Hay mochilas que viajan, mochilas caseras, mochilas de fin de semana y mochilas madrugadoras… Mochilas libres y condicionadas, heredadas, regaladas, elegidas o soñadas.

En la mochila que hoy llevo tengo un poco de todo, pero algo ha cambiado en ella. Las piedras más pesadas ya no son las mismas, el trabajo ha dejado algo de hueco para el cariño, los sentimientos, el contacto y y la necesidad de sentirte parte de la vida de otras personas. De las personas que quieres.  No es que antes no fueran cosas importantes, pero las llevaba en una bolsa a parte hasta que llega el momento en el que comprendes que ese no es su sitio. Porque la carga de la mochila no siempre tiene que ser pesada, porque a veces la podemos llenar de flores, de dulces, de besos o de sueños profesionales y personales. Porque la mochila ya no es algo físico, al menos no todos los días de tu vida, y la forma en que la llevas, su color a veces claro y otras oscuro y el cariño con el que la tratas es lo que hace que seas quien eres, que quieras a quien quieres y también que sueñes lo que sueñes.
Y sobre todo y por encima de todo, porque si un día la mochila que llevas no te gusta o no te hace feliz es tan fácil como comprar una nueva. Bueno, tan tan fácil no es, pero desde luego que es, seguro segurísimo, la mejor opción, aunque cueste.

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