Hoy he cogido un vuelo a las 7.30 de la mañana. Para eso me he tenido que levantar a las 5.30 y lo mejor que he conseguido ha sido llegar medio decente al trabajo. Así cada lunes.
Por mucho que quiera los domingos no puedo acostarme a las 11 de la noche, sobre todo cuando ha sido uno de esos días de sofá y manta. Estás agotada pero eres incapaz de dormir. Empiezas a mirar el reloj cada media hora y te agobias porque no vas a dormir absolutamente nada. En esos momentos, en vez de dejar la mente en blanco te pones a pensar en la primera tontería que te viene a la cabeza y acabas dándole vueltas un buen rato. Ayer, concretamente, en que me encantan los colegios con uniforme. Tantas mañanas de universidad e incluso de trabajo me he levantado pensando…¿Porqué no podré llevar lo mismo cada día independientemente del tiempo que haga? Siendo de Vigo el clima ha marcado muchas de mis decisiones, pero por suerte no la de que ponerme.
De todas formas, tengo una especie de uniforme, en distintos colores, y de diferentes cortes pero al final es  siempre algo parecido a esto

Me parece simplemente perfecto. Pantalón pitillo, bailarinas, camisa/camiseta y rebeca/jersey de pico un poquito ancho. Si de repente necesitas verte un poco mejor, salones de tacón medio y a correr. Pero sea como fuere este es mi uniforme entre los 20 y los 30. Cuando tenga 31 ya os contaré como he evolucionado.

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