Junio es un mes que me encanta. Empieza de verdad el buen tiempo, los planes de verano salen a la luz y las bodas en las que llevamos tiempo trabajando empiezan a ser casi semanales.
Antiguamente no era así, cuando pasábamos este larguísimo mes que parecía que nunca iba a terminar entre exámenes y estrés, así que una vez más hay cosas que como el buen vino, mejoran con los años.
Este junio es, para mí, el mes de los vestidos largos. Me encantan porque aún no estoy demasiado morena como para ir enseñando las piernas y a la vez me permiten ir todo lo fresca que puedo en una ciudad como Madrid donde estar más de 5 minutos al sol es misión imposible. 
Yara Flinn (que por cierto me rechifla) por Garance Dore

Me gusta de ellos que los puedo combinar tanto con sandalias como botines o incluso deportivas. Nunca cualquier versión fue tan buena o acertada.
Tener no tengo muchos, concretamente dos de algodón en colores lisos que me compre el año pasado  y uno estampado que me queda un poco corto, pero hay un par que me están llamado desde hace unas semanas y seguramente hoy mismo me pase a ver que tal me quedan porque si algo me apetece este junio es llevar vestidos largos.
P.d. Mi uniforme de febreroel secreto del estilo y el uniforme de alguien que necesita ir cómoda pero muy mona.

  1. Llevo un par de años queriendo comprarme un vestido largo, pero no me decido porque pienso que al no ser demasiado alta (tampoco soy muy baja, pero lo típico 1,65 jaja) no me va a quedar muy bien. Y el caso es que este año debería hacerme con uno seguro porque para ir a trabajar va a ser lo mejor!

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