“tienes que aprender a elegir tus pensamientos

tal y como eliges tu ropa cada día”

Ayer en el libro que me tiene ahora mismo enganchada (come, reza, ama) leía algo que está en mi cabeza permanentemente y que está aquí arriba escrito en color mostaza. “tienes que aprender a elegir tus pensamientos tal y como eliges tu ropa cada día”

Cuando alguien cercano o no, me cuenta una situación complicada por la que está pasando, le digo, lo primero, que vaya mierda. Nunca me oiréis decir que hay gente peor que tu, que hay situaciones peores que la tuya, que des gracias porque mira como esta Periquito Perez… Porque todo esto son obviedades, pero cada persona tiene su realidad, su mundo, su problema y lo que le hace daño. Por supuesto que siempre va a haber alguien peor que tu, pero también alguien mejor y no es cuestión de compararnos ni con unos, ni con otros.

Después de decirle eso, lo siguiente que me viene a la cabeza es el hecho de que creo, firmemente, que podemos elegir la manera de enfrentarnos a las cosas. Creo que de esto ya he hablado un par de veces en el blog, pero no consigo encontrar los posts en los que lo hago. Es lo que tiene soltar todo lo que me viene a la cabeza de manera desorganizada.

No es, siempre, ni mucho menos, fácil. Pasamos por épocas en las que tenemos las emociones completamente desnudas y débiles en las que saber por donde tirar o encontrar la fuerza para afrontar algo en concreto es más que complicado. Pero incluso en esos momentos, hay que hacerlo, hay que conseguirlo.

Vamos a poner un ejemplo que curiosamente, se da en el 100% de los casos que me cuenta la gente en primera persona. Si, vamos a hablar de relaciones, as always.

Te dejan, bueno, ya sabéis que odio esa expresión. Alguien toma la decisión de que la relación se tiene que terminar, por los motivos que sean. Muchas, muchísimas veces, no es necesario que haya habido nada en concreto. ni faltas de respeto, ni terceras personas, ni enfados constantes… Simplemente la otra persona decide que ya no es feliz en esa situación, compartiendo su vida contigo. Otras, incluso lo decide porque se ha enamorado de otra, porque esta todo el día enfadándose… Vamos, la casuística como todos sabemos es grande, grande, grande.

Uno de los 5 estados por los que pasa como digo, el 100% de personas con las que hablo, y por el que yo misma pase y no me importa en absoluto decirlo, es el de la culpabilidad. De repente todo, todo lo que se te pasa por la cabeza (pensamientos) relativo a los porqués y a los cómos, tienen un único culpable: tu.

Lo más importante en este caso no es decir: tu no has tenido la culpa. Aunque pueda sonar frío, yo soy cero fría, lo prometo y a día de hoy, lo que contesto es: Ahora eso, ¿que mas da? Es decir, lo que pasó pasó. Por mucho que pienses que fue tu culpa, ya no puedes cambiar eso. Por tanto, no será mejor pensar que estas en una nuevo punto de partida, y que tienes una nueva oportunidad de hacer las cosas de la manera que sabes y con la que te sientes a gusto, aprendiendo de tus errores y mejorando tus virtudes para que, cuando llegue el momento en el que el amor se vuelva a cruzar en tu vida, ¿seas y te sientas mejor?.

Esto no quita que quizá, la otra persona no haya hecho las cosas como esperabas, o como habría sido lo lógico, o bla bla bla, pero te prometo, que echarte la culpa solo te va a hacer sentirte peor, y echársela a la otra persona solo te va a crear odio e inseguridad dentro de ti. (Yo hice las dos cosas, y no una, sino varias veces…)

Así que cada mañana, cuando te levantes, además de ver el tiempo que hace y que camisa te favorece mejor con la cara (o careto) que tienes ese día, piensa también, que pensamientos te favorecen mas, y de la misma manera, elígelos. En mi caso, igual que no saldría de casa con una camisa rosa fuxia (en invierno pálida y transparente) tampoco salgo, desde hace tiempo, con lo negativo que provocan en mi ciertas circunstancias de mi día a día, porque me niego a que me acompañen toda la jornada siendo un auténtico peso en mi mochila como lo sería verme fea o poco favorecida con la ropa que he elegido.

  1. Ayyy GRACIAS!!! Estaba necesitando esto!!! :)
    Creo que aunque a veces esos pensamientos parecen difíciles de controlar y no elegimos las cosas que nos afectan…si tenemos la opción de volcar esa energía en algo positivo y dejar que toda la experiencia deje algo positivo, nos de fuerzas y nos haga mejores.

  2. Cuanta razón tienes, y que difícil me es hacerlo, en mi caso para evitar pensar en la culpabilidad la traición y como bien dices acabar odiando, me cargo con otras cosas que requieran el 200% de mis capacidades, para no caer en esos pensamientos, pero creo que así los disfrazo.

    Tengo mucha fe en que algún día se me olvide, pero desgraciadamente o afortunadamente tengo una memoria envidiable para todo!

    Tendré que hacerlo mejor.

    Gracias por tus pensamientos desordenados, valen oro!!!

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