Hace unas semanas Andrea me invitó a uno de los preciosos talleres de estilo que imparte. Tengo que reconocer que al principio no tenía muy clara la idea, no sabía del todo que me podía aportar. Cuando llegué había un montón de chicas con ganas de compartir sus inquietudes, o como Andrea dice, “sus penas de estilo”.
La moda siempre me ha gustado, colecciono infinidad de libros, hice un master especializado en ella y trabajé durante 4 años en el sector. Con todo esto, ilusa de mí, pensé que dicho taller me iba a aportar más bien poco… Y me equivoqué enormemente. 
A veces las lecciones de vida diaria, de básicos, de prejuicios, de miedos, de caprichos, de compras compulsivas… son un gran chute de realidad y sobre todo de mucho humor. Al menos sus talleres lo son. Es una persona con una sonrisa pegada a la cara y eso, ya es mucho más de lo que nos encontramos a veces en nuestro día a día. 

Con su permiso cuento una de las muchas cosas que aprendí. En un momento dado hablaba del porcentaje de ropa que tenemos que tener en nuestro armario en función de nuestro estilo de vida. Más formal si trabajamos en oficina, de hacer deporte, de fin de semana… Y al final hablaba de la ropa de estar por casa a la que daba un porcentaje bastante alto. Me sorprendió, pero pronto lo entendí. Andrea decía que en casa es donde más a gusto estamos, es nuestro lugar preferido en el mundo entero y sin embargo, por norma, elegimos la camiseta vieja y el calzoncillo que nuestro querido ya no usa. Mal. Elegir lo peor para nuestro lugar preferido no tiene demasiado sentido.
Lecciones de este tipo que me lleve como tesoros, ya que me tuve que ir antes de terminar y me dio una pena tremenda así que seguro, me apunto al próximo. Ya sabéis que el estilo es más que empaparte de todas las pasarelas del mundo.
A veces es bueno recordar que todos tenemos nuestros complejos. Lejos de lo que la gente pueda pensar, a mi no me gusta estar tan delgada. Constantemente estoy a dieta para engordar, porque a la mínima pierdo peso. Eso no es bonito, estar en los huesos y que tu abuela te diga constantemente que comas mejor, o que cada persona con la que te cruzas repita eso de ” ven tres días a mi casa y engordas” es un poco pesadilla. El caso es que es importante encontrar ese estilo que nos diferencia, que nos hace sentir nosotros mismos, que nos gusta y sobre todo, sobre todo, que nos levanta el ánimo cada día.
P.d. Yo, gracias  Oysho, cada vez soy más cuidadosa con mi ropa de estar por casa. Por lo menos cuando no hay nadie más en ella ;) Y si a veces el armario te come, búscate un socorrido uniforme, o cómprate unos básicos para tener siempre a mano.
P.d 2. Andrea, te debo mi pena de estilo y además, eres una experta en ella. ;)
  1. Un post perfecto lariña! y con mucho sentido…. creo que no quiero nunca más compras compulsivas, quiero hacerme un armario de joyitas que adore…y que hagan de mi una niña con estilo, :) besos mi pequeña!

  2. Qué curioso!! No me imagino cómo deben ser sus talleres. Me tienes que contar más porque parece muy divertido. Al final encontrar tu estilo es conocerte a ti misma, es genial. ;)

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