El último día que escribí en el blog fue el 5 de noviembre; hoy es 25 de junio, Olivia cumple 10 semanas y en en estos 8 meses de abstinencia en esto de escribir han cambiado infinidad de cosas en mi y a mi alrededor.

Los últimos 5 meses de embarazo, vamos, prácticamente todo han sido los mas reveladores y duros de toda mi vida. Contaba días, patadas, ecografías, semanas, pesos, medidas y miedos constantemente y a la vez, intentaba estar feliz con la gente a la que quiero para que ellos no sufrieran y para que a mi no se me hiciera bola todo porque como siempre he pensado, el dolor es una droga absoluta y engancha. No me permitía llorar mas de un día si uno no, como si cortando esa sensación 24 horas fuera a conseguir no quedarme enganchada a ella y salvo en algunos mementos concretos, funcionó perfectamente. Me enfrente a una situación completamente nueva para la que no estaba preparada. Estaba muerta de miedo. Me obligaba a comer mucho porque cuando estoy regular el apetito desaparece y me preocupaba adelgazar. Me llegue a sentir bipolar porque extrañamente había semanas enteras en las que estaba sorprendentemente bien… pero enseguida volvía a mi angustia, era como si no me quisiera permitir a mi misma estarlo, estar bien, como si me diese miedo vivir en ese estado mas tiempo del necesario por si luego la caída llegaba a ser insoportable. Cuando la realidad es que si las cosas tienen que salir salen, antes o después y que es posible que estes mejor, pero también que te estes engañando, sea como sea, es el tiempo quien te lo cuenta.

Además estaba el volumen de trabajo que cada vez era más y más y aunque tengo la mejor socia que alguien pueda tener cualquiera que viva de algo que es suyo es capaz de entender que tu cabeza no descansa, ni puede ni quiere, porque en muchas ocasiones es una autentica vía de escape y en otras una necesidad. Tenia mas tiempo que nunca y no lo aprovechaba, descuide a algunos amigos por falta de ganas, o de tiempo de calidad y aun estoy en proceso de “recuperar” esa relación con ellos. Tenia miedo, miedo hasta a mi misma, miedo a lo que venia, miedo a como iba a enfrentarme a ello y miedo a lo que no sabia si podía venir.

Leía constantemente sobre la malformación de Olivia y sobre los diagnósticos que solo podían hacerse al nacer. Llegue a ir a una universidad (esto no lo sabe nadie hasta ahora) para ver si podía estudiar a distancia y ser logopeda, por si así en un futuro ayudaba a la niña pensando también que quizá, vendría con algo más. Hablaba con otras embarazadas que, como es normal, se preocupaban porque aun no habían comprado la cuna, o porque en la ecografía el bebe no se parecía  a ellas, o porque esperaban que durmiera bien… y me mordía la lengua hasta hacerme heridas porque por desgracia el color de su bañera o la alfombra de su cuarto me daban igual, y quería que esas cosas me importaran, quería sentirme como cualquier embarazada comprando mil chorradas para su bebe.

Iba a las reuniones con las maxilofaciales como si fuera a la guerra y como si esas personas fueran el enemigo y tuvieran que convencerme a mi de que les dejara a mi futura hija en una sala de operaciones durante horas, decisión que por cierto, no entendía que tuviera que tomar. ¿Como voy a saber yo quien es la mejor persona para hacerle algo a mi pequeña que aun ni ha nacido y cuyas consecuencias de salir bien mal o regular desconozco? Un absoluto drama. Salía de todas las reuniones diciendo esta persona no. Nadie me valía, nada me valía, y el problema claramente estaba en mi.  Es verdad que con el tiempo, llegaron momentos de calma pero a dos meses de dar a luz todos los fantasmas volvieron y lo de dejar 24 h entre llorera y llorera empezó a no ser posible. Todo era demasiado complicado en mi cabeza. Escuchaba música constantemente, y eso me ayudaba, infinito, me apoyaba en algunas personas, pocas, porque al final todo el mundo me decía lo mismo y yo no quería ahogarme en mi pena quería ver luz así que elegí a aquellas que me la daban. GRACIAS. Empece a encontrar cuentas en instagram que me daban, literalmente, la vida. Niños y familias felices… y fue cuando comenzó el dilema de si quería contar o no todo en redes, algo de lo que ya he hablado en las fotos de instagram y a lo que no quiero dedicar mas tiempo porque definitivamente, es lo mejor que he podido hacer.

Pase 5 meses con el “y si ” en mi cabeza y en mis conversaciones. Y si hay algo mas, y si no lo han visto, y si no puedo con ello, y si algo no sale bien, y si no es feliz, y si no lo somos nosotros, y si no lo soy yo, y si me supera, y si no consigo encontrar La Paz, y si soy mala madre, y si me lo echa en cara, y si se me va de las manos… Me torturaba a mi misma constantemente, ahora se que fui demasiado dura conmigo, que no me permitía respirar, que no me permitía tener calma, que no me permitía disfrutar… Pero aun con distancia, creo que habría sido imposible hacerlo.

Consegui entender que los niños nos eligen, y que si a mi me había elegido era por algo, pero llegue a volverme un poco loca porque me sentía una elegida en mayusculas, gracias a dios, me di cuenta de que para lo único que había sido elegida era para querer y crecer con ella, como cada padre con sus hijos, pero que en mi caso, venia con una lección extra, que manda narices… probablemente, o mas bien seguro, era un aprendizaje y un extra de felicidad para mi, así que fui elegida para recibir un regalo muy especial, eso me hizo pensar que algo habría hecho muy bien, y en serio, sentía que a veces perdía el norte. Muchas veces.

Del parto y postparto ya hablare en otro momento, pero no quería dejar de contar mis sensaciones esos meses porque muchas se me están olvidando y creo que es bueno tener presente que las cosas pasan. La niña lleva un par de días atragantándose mucho e inquieta, yo me veo la mayor parte del tiempo en casa intentando trabajar y con una niña que llora un montón y siento que toda mi vida esta completamente descontrolada,(por qué nadie te habla del postpartoooooooooooo) pero hoy  he recibido dos cosas por la cara, que me han hecho pensar en esto.  Por un lado un mensaje de alguien que me mandó un conjuntito para Olivia, para invierno. Me puse a llorar un montón pensando en que cuando le entre ya habrá pasado su primera operación, algo que estoy deseando tachar de la lista y le escribí llena de lagrimas para agradecerle haberme hecho sentir esa liberación, entre su respuesta se leía un “Al final todo sale bien, y si no es así, es que no ha llegado al final”. Que ojo, no significa que el final vaya a ser el que quieres, que yo no se si encontrare La Paz en medio del caos de mi vida actual, ni las cosas que quiero saldrán como quiero, pero que saldrán, como tenga que salir. Y aunque solo es una frase, y de una película, consuela, y ayuda, porque ayuda necesitamos todos y cada uno elige con que frases se queda. Y por otro lado, una foto de una frase que me manda mi hermana, que sabe que soy la tonta de las frases,  y que dice: “La clave de la felicidad es dejar que cada situación sea lo que es, en vez de intentar que sea lo que debe ser, y luego sacar lo mejor de ella”. Me gusta porque no dice en vez de intentar que sea lo que “quieres que sea”, porque si, señores, a veces las cosas deberían ser distintas a los que son y parece una broma del destino que no sean así, pero darnos cabezazos contra una pared no las cambiara, y en el fondo, gracias a dios, porque si tienen que cambiar que sea por las buenas, con todas las de la ley y es que si, de todo se saca algo, sea lo que sea. Y no, no siempre es algo con lo que nos vayamos a sentir genial, y a veces incluso nos acompañe para siempre y tengamos que lidiar con ello, pero así es la vida, y aunque cueste, hay que intentar darle si sitio y que no moleste demasiado. Porque lo que se tiene que quedar contigo se queda, SIEMPRE.

Asi que esas dos cosas he “aprendido hoy”, que todos tenemos épocas en las que no sabemos por donde nos viene el aire, como la que yo pase esos 5 meses de embarazo, y que el final fue una fisura labio palatina completa, mas grande, bastante mas grande de lo que nos decían en las ecos, (el paladar es casi doble) y eso es salir bien, pero que muy bien, porque podría haber sido mucho peor. Y que cada situación es la que es, y que no en todas hay felicidad, en unas si y en otras no, pero la vida está llena de momentos y situaciones. Yo reconozco que en el embarazo, en los miedos, no encontré felicidad, si tuve ratitos de paz, pero es una etapa que de momento, aun duele recordar, sin embargo de ella, he sacado mucho y muy bueno.

Asi que aquí tenéis un poco todo eso que sentí y por lo que a veces me preguntáis, y supongo que también otras muchas cosas que por suerte, habré olvidado. Y ojo, no quiero olvidar, pero hubo momentos en los que sentía que jamas llegaría la calma, y eso, ahoga (hasta que llega).

P.d. Prometo algún dia seguir contestando a esos mails con historias personales super intimas que me confiáis, y a los que he recibido desde que nació la niña y que como tengo mi mail un poco abandonado hasta hoy no he descubierto. Cuando, no lo se, pero lo prometo.

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