¿Porque a veces, muchas, dejamos las cosas que más nos gustan para el final? Ultimamente no saco ni un ratito para mi, para estar aquí, para leer un libro o para tocarme la nariz.

El otro día mi amiga Marta, de quien hablare un día largo y tendido ponía esto en una foto de su cuenta de instagram: “He aprendido a no ser una histérica ni comparar tus ritmos con el resto de ritmos. Eres única, ir a tu ritmo me enseña a respetarte, a acompañarte, a disfrutarte”.

maria, marta y yo

Maria, Marta y yo

Se referia a su pequeña Maria, una superviviente que si de algo ha tenido ganas desde que nació, era de vivir.

Y es que al final esto es lo que ocurre con todas las relaciones del mundo. De amigos, de novios de familia…Todas tienen sus etapas, y no hay nada peor que compararlas con las que viven los demás, por la sencilla razón de que tu no eres como los demás.

Por eso, cuando piensas que estas exprimiendo demasiado una etapa, fíjate en los motivos y evita cualquier distracción externa de lo que los demás hacen o viven, porque eso solamente puede crearte frustración, y cargarse cosas que no tienen que romperse.

Bruno y yo llevamos 6 años juntos, y tengo claro que nuestros ritmos son nuestros, nuestro disfrute es nuestro, nuestras historias son nuestras. Y que cada día vivimos cosas geniales gracias a ser quienes somos cuando estamos juntos.

Gracias Martis por enseñarme tanto. Que tengáis una semana genial.

  1. Cuánta razón tienes. Tu vida no tiene que estar supeditada a los relojes que nos imponen los demás. No todo el que pierde el tiempo lo malgasta.

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